Aparcamiento en batería: perpendicular a la acera
El aparcamiento en batería (perpendicular a la calzada) es técnicamente más sencillo que el aparcamiento en línea, pero requiere precisión en los giros. La técnica básica: sitúate paralelo a los coches aparcados, a unos 2 metros de distancia lateral. Cuando la esquina trasera del hueco quede a la altura de tu espejo exterior, gira el volante hacia el hueco a fondo. Avanza lentamente mirando por los espejos que las esquinas traseras no toquen los coches adyacentes. Cuando el morro entre en el hueco, endereza el volante. Corrígete con pequeñas maniobras de avance y retroceso hasta quedar centrado.
Aparcamiento en línea: el más difícil pero el más valorado
El aparcamiento en línea (paralelo a la calzada) es más complejo porque requiere maniobrar en un espacio reducido. La técnica clásica: sitúate junto al coche de delante, paralelo a él y a unos 50-70 cm de distancia lateral. Haz marcha atrás hasta que el centro de tu coche quede a la altura de la parte trasera del coche de delante. Gira el volante hacia la acera a fondo. Sigue en marcha atrás hasta que el coche forme aproximadamente 45 grados con la calzada. Endereza el volante y sigue retrocediendo. Cuando la parte delantera del coche esté libre del coche de delante, gira el volante hacia afuera para entrar recto en el hueco.
Errores más frecuentes en el aparcamiento de examen
Los errores más comunes en el aparcamiento del examen práctico son: subir a la acera con una rueda (muy frecuente en el aparcamiento en línea), tocar el coche de delante o de detrás durante la maniobra (suspende directamente), no señalizar con el intermitente antes de iniciar la maniobra, y no comprobar el tráfico antes de abrir la puerta al terminar de aparcar. Este último punto sorprende a mucha gente: la maniobra no termina cuando paras el motor. Termina cuando sales del vehículo comprobando que no viene ningún coche o ciclista.
El aparcamiento en pendiente: lo que añaden en muchas ciudades
En ciudades con pendientes pronunciadas, el examinador puede pedirte que ataques un aparcamiento en cuesta. La dificultad añadida es el control del coche mientras retrocedes. La técnica: cuando aparcas en cuesta descendente, gira las ruedas hacia la acera (las ruedas apuntan hacia el bordillo). Cuando aparcas en cuesta ascendente, gira las ruedas hacia afuera (lejos de la acera). El motivo es que si el freno falla, el bordillo detiene el coche. Y siempre, siempre: freno de mano puesto antes de soltar el freno de pie y antes de quitar la marcha.
Cómo practicar el aparcamiento antes del examen
La mejor forma de dominar el aparcamiento es practicarlo en un parking grande y vacío (como los supermercados los domingos por la mañana) o en una calle tranquila con tu instructor. Practica marcando el hueco con conos o botellas para simular los coches adyacentes. Repite la maniobra hasta que puedas hacerla sin pensar en cada paso, de forma automática. Cuando llegues a ese punto, el examen será mucho menos estresante porque el aparcamiento será "más de lo mismo" y no una fuente de ansiedad.
En resumen
Las maniobras de aparcamiento no se aprenden leyendo. Se aprenden practicando. Pide a tu instructor que las repitáis varias veces hasta que te salgan sin pensar. El día del examen no querrás estar pensando en la técnica, solo quieres ejecutarla.