El sistema de evaluación del examen práctico DGT
El examen práctico DGT no tiene un sistema de puntos numérico: el examinador evalúa faltas y las clasifica en tres categorías. Los fallos muy graves (antes llamados eliminatorios) causan el suspenso inmediato. Son situaciones en las que el examinador tiene que intervenir para evitar un accidente real: poner en peligro al propio vehículo, a otros conductores o a peatones. Los fallos graves también causan suspenso si se cometen más de uno (en algunos casos con uno ya suspendes). Los fallos leves se acumulan y si hay demasiados también pueden causar el suspenso.
Fallos que suspenden automáticamente el examen
Estos son los fallos muy graves que terminan el examen en el acto: saltarse un semáforo en rojo, no respetar un STOP (no detenerse completamente), no ceder el paso en una rotonda o señal de ceda el paso con riesgo real, invadir el carril contrario en maniobra de adelantamiento con riesgo, y hacer que el examinador tenga que intervenir con los pedales de seguridad o sujetar el volante. También suspenden directamente los fallos de conducción temeraria: exceso de velocidad importante, frenadas bruscas sin causa, o poner en peligro a peatones en pasos de cebra.
Los fallos más frecuentes en el examen práctico
Según los propios examinadores, los errores más frecuentes son: no mirar correctamente antes de cambiar de carril o girar (sin revisar el punto ciego), no señalizar con suficiente antelación, velocidad inadecuada para el entorno (demasiado lento en algunos tramos o demasiado rápido en zonas con limitación), posición incorrecta en los giros (girando desde el carril equivocado), y manejo brusco del vehículo (frenadas y aceleraciones abruptas). Otro fallo frecuente es el nerviosismo que provoca indecisión en cruces o rotondas.
Qué hace el examinador durante el examen
El examinador va sentado en el asiento del copiloto y lleva una tablet donde registra los fallos en tiempo real. No suele hablar mucho durante el examen excepto para dar instrucciones de hacia dónde ir. Si algo no está bien, puede decirte que corrijas o simplemente anotarlo. Al final del examen te dice el resultado y, si suspendes, te explica los principales motivos. Algunos examinadores son más estrictos que otros, pero todos siguen el mismo protocolo oficial. El examen dura entre 25 y 45 minutos según la ciudad.
Consejos para el día del examen práctico
Antes del examen: ajusta los espejos y el asiento antes de arrancar (el examinador lo valora positivamente). Durante: conduce como lo harías en un día cualquiera sin el examinador, sin excederte en la velocidad pero sin ir exageradamente lento. Señaliza siempre antes de cualquier maniobra. En rotondas: recuerda señalizar la salida con el intermitente derecho. En cruces: mira siempre a ambos lados aunque tengas preferencia. Tras el examen: si suspendes, pide al examinador que te explique los fallos con detalle para corregirlos antes del siguiente intento.
En resumen
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