Cómo funciona el radar de tramo
Un radar de tramo tiene dos puntos de control separados entre sí varios kilómetros. En el punto de entrada, una cámara lee la matrícula y registra la hora exacta. En el punto de salida, otra cámara hace lo mismo. El sistema calcula cuánto tiempo has tardado en recorrer la distancia entre los dos puntos y obtiene tu velocidad media. Si esa velocidad media supera el límite, hay multa.
Por qué no sirve frenar ante el radar
Con los radares puntuales, frenar al verlos funciona porque solo miden la velocidad en ese instante. Con el tramo, ese truco es inútil. Si llevas 140 km/h en los 4 kilómetros previos al punto de salida y frenas a 100 al pasar, el tiempo total que tardaste en el tramo ya refleja que fuiste demasiado rápido de media. El punto de salida no mide tu velocidad en ese instante.
La tolerancia del radar de tramo
Los radares de tramo aplican las mismas tolerancias que los puntuales: un margen técnico del 5% más un margen adicional. En la práctica, la multa se aplica cuando la velocidad media supera el límite en una cantidad considerable. Sin embargo, las aplicaciones de GPS te avisan de la entrada y salida del tramo, lo que ayuda a mantener la velocidad controlada.
Dónde están los radares de tramo en España
La DGT tiene instalados decenas de sistemas de control de velocidad por tramo en todo el país, especialmente en carreteras nacionales con alta siniestralidad y en tramos de obras donde la velocidad está reducida. La DGT publica el mapa de radares en su web, incluyendo los de tramo. Las aplicaciones de navegación también los marcan.
El radar de tramo y los cambios de velocidad
Algunos tramos tienen cambios de límite de velocidad en el medio: por ejemplo, un tramo de 3 km con un cambio de 90 a 70 km/h en el kilómetro 1,5. El sistema puede calcular la velocidad media para cada sub-tramo. Esto hace el sistema más preciso y más difícil de burlar incluso si conoces la ubicación de los puntos de control.
Radar fijo vs radar de tramo: diferencias prácticas
El radar fijo puntual es fácil de burlar: frenar ante él y acelerar después. El de tramo no, porque controla todo el tiempo en el tramo. El de tramo también permite detectar vehículos que se desvían por calles locales para evitar el control y vuelven a entrar en la vía principal. La tecnología es cada vez más sofisticada y los atajos son cada vez menos efectivos.
En resumen
El radar de tramo mide el tiempo total, no la velocidad en un punto. No hay forma de engañarlo frenando justo antes del final. La única estrategia efectiva es mantener una velocidad por debajo del límite durante todo el trayecto.