El seguro obligatorio: a terceros básico
La ley obliga a tener como mínimo el seguro a terceros: cubre los daños que tú causes a otros conductores, peatones o propiedades. No cubre ningún daño en tu propio vehículo. Es el más barato pero te deja desprotegido si tienes un accidente por tu culpa o sufres robo, incendio o catástrofe natural.
A terceros ampliado: el punto medio
El seguro a terceros ampliado incluye la cobertura básica más algunas coberturas adicionales opcionales: robo, incendio, lunas, asistencia en viaje, defensa jurídica. Es significativamente más barato que todo riesgo y cubre los riesgos más frecuentes. Es el seguro más adecuado para coches de más de 7-8 años con valor de mercado bajo.
A todo riesgo: cuándo vale la pena
El seguro a todo riesgo cubre también los daños en tu propio vehículo aunque el accidente sea por tu culpa. Hay dos variantes: sin franquicia (la compañía paga todo) y con franquicia (pagas los primeros 300-600€ y la compañía el resto). Para coches nuevos o de alto valor, el todo riesgo se amortiza rápido. Para un coche de 5.000€ de valor, pagar 800€ más al año de seguro no tiene sentido.
En resumen
La regla práctica: coche nuevo o caro = todo riesgo. Coche con más de 7 años o bajo valor = terceros ampliado bien configurado. Y compara precios cada año: cambiar de compañía puede suponer ahorros de 200-400€ anuales sin perder cobertura.