Por qué ir muy despacio también es un problema
Circular a una velocidad anormalmente reducida obliga a los vehículos de detrás a frenar innecesariamente, genera situaciones de impaciencia que pueden provocar adelantamientos peligrosos por parte de otros conductores, y demuestra una falta de adaptación al entorno real de tráfico. El examinador valora que el candidato conduzca al ritmo del tráfico, no que lo obstaculice. Ir a 20 km/h en una calle con límite de 50 y sin razón de tráfico o condición especial es una falta.
La velocidad correcta en ciudad: el límite, no menos
En ciudad, la velocidad correcta en el examen es la que corresponde al límite de la vía adaptada a las condiciones reales de tráfico. Si el límite es 50 y el tráfico fluye a 45-50, ve a ese ritmo. Si hay mucho tráfico y el flujo real va a 30, ve a 30 aunque el límite sea 50. La regla es: nunca superes el límite, y conduce al ritmo del flujo de tráfico cuando este sea menor que el límite.
La velocidad en zonas de 30 y 20: hay que respetarlas
Las zonas de 30 km/h y las de 20 km/h son especialmente importantes en el examen. Son fáciles de ignorar porque el entorno invita a ir más rápido y los conductores que van delante también pueden ir más deprisa. Pero el examinador está mirando el velocímetro y sabe perfectamente cuándo entras en una zona de 30. Muchos suspensos se producen por ir a 40-45 en una zona claramente señalizada como zona 30.
La incorporación a vías rápidas: aquí sí hay que acelerar
Cuando te incorporas a una vía rápida, autovía o ronda de circunvalación, hay que acelerar de verdad en el carril de incorporación. No entres a 50 km/h en una vía donde el tráfico va a 100. La incorporación lenta es peligrosa porque crea una diferencia de velocidad muy grande entre el coche que entra y el que ya circula. En estas situaciones específicas, la velocidad baja es más peligrosa que la velocidad correcta.
Cómo gestionar los cambios de límite durante el examen
Durante el examen pasarás por zonas con diferentes límites de velocidad: una calle de 30, luego una avenida de 50, luego una ronda de 70 o 80. Los cambios de límite hay que detectarlos por las señales y adaptar la velocidad gradualmente, no de golpe. Reducir de 50 a 30 en cuanto ves la señal de zona 30 y sin frenar bruscamente es lo que el examinador espera.
Un truco para llevar la velocidad correcta sin mirar el velocímetro constantemente
Mirar el velocímetro constantemente durante el examen te quita atención de la carretera. El truco es familiarizarte con la sensación de la velocidad correcta en cada tipo de vía durante las prácticas. Después de cien horas de práctica, deberías ser capaz de mantener 50 km/h en ciudad sin mirar el velocímetro constantemente, con un vistazo de comprobación periódico. Esa sensación cinestésica de la velocidad se desarrolla con la práctica.
En resumen
En el examen práctico, la velocidad correcta es la que corresponde al límite y a las condiciones reales, ni más ni menos. Ir demasiado despacio sin razón también es una falta. Practica los cambios de límite, identifica las zonas de 30 del circuito de tu ciudad y conduce al ritmo del tráfico real.