Qué se considera conducción agresiva
La conducción agresiva incluye: superar la velocidad máxima de forma habitual, hacer adelantamientos arriesgados o por la derecha, seguir demasiado de cerca al vehículo de delante, realizar cambios de carril bruscos sin señalizar, no respetar las prioridades, responder con bocinas agresivas o gestos amenazantes, y cualquier conducta que ponga en riesgo a otros usuarios de la vía.
Por qué la gente conduce de forma agresiva
Las causas más comunes son el estrés y las prisas, la sensación de anonimato que da el coche, la frustración por el tráfico o por otros conductores, y la sobreestimación de las propias habilidades al volante. Algunos estudios sugieren que el estrés laboral y personal se proyecta en la conducción. La solución empieza por reconocer que el tiempo que ganas conduciendo agresivamente es mínimo frente al riesgo que generas.
El impacto en el consumo de combustible
La conducción agresiva puede aumentar el consumo de combustible entre un 15 y un 40% respecto a una conducción suave. Cada acelerón brusco quema más gasolina que una aceleración progresiva. Cada frenada de emergencia tira por la borda la energía cinética que habías acumulado. Si calculas cuánto dinero gastas de más al año conduciendo agresivamente, puede ser una cifra sorprendente.
El road rage: cuando la agresividad se vuelve peligrosa
El road rage es un nivel más extremo de conducción agresiva donde hay una intención de intimidar o agredir a otro conductor. Perseguir a otro coche, bloquear deliberadamente el paso, hacer luces largas de forma agresiva o incluso bajarse del coche en un semáforo para increpar al otro conductor. El road rage es legalmente una infracción grave y puede tener consecuencias penales si provoca lesiones.
Cómo evitar caer en la conducción agresiva
Sale antes de casa para no ir con prisas. Acepta que los demás conductores también tienen sus razones aunque parezcan lentos o torpes. Cuando sientas que te pica la frustración, respira profundamente y no respondas a provocaciones. Recuerda que llegar 2 minutos antes no justifica ningún riesgo. La música relajante puede ayudar a mantener la calma.
Las consecuencias legales de la conducción agresiva
Varias conductas agresivas al volante son infracciones: no mantener la distancia de seguridad es infracción grave de 200 euros y 4 puntos. El adelantamiento peligroso también es grave. Si la conducción agresiva provoca un accidente, la responsabilidad civil y penal recae sobre el causante. Y en casos de conducción temeraria, el Código Penal puede aplicarse con penas de prisión.
En resumen
Conducir de forma tranquila y respetuosa no solo es más seguro: también es más barato y menos estresante. El coche no es el lugar para descargar la tensión del día. Llega a casa sano.