El equipo: no salgas sin él ni una vez
El equipo de protección es lo más importante que puedes hacer por tu seguridad. El mínimo obligatorio es el casco homologado, pero no te quedes ahí. Chaqueta con protecciones en hombros, codos y espalda, guantes técnicos, pantalón con protecciones en rodillas y caderas, y botas que cubran el tobillo. Puede parecer mucho, especialmente en verano, pero es la diferencia entre un raspón y una cicatriz permanente, o entre un golpe y una fractura.
Empieza con una moto adecuada a tu nivel
El error más común del principiante es querer empezar con una moto demasiado potente. Una moto de 600cc o más para alguien que acaba de sacarse el carnet es peligrosa: tiene mucha potencia que es difícil de gestionar. Empieza con algo de 125 a 300cc, ligero y manejable. Cuando domines la moto y tengas confianza, ya tendrás tiempo de subirte a algo más potente.
Los ángulos muertos y la visibilidad
En moto eres mucho menos visible que en coche. Los conductores de coches muchas veces no te ven porque te buscan con ojos de coche, y una moto ocupa mucho menos espacio en el campo visual. Posiciónate siempre donde puedas ser visto: evita quedarte en el punto ciego de camiones y autobuses, circula en el tercio del carril donde el conductor de delante pueda verte por el retrovisor, y usa la luz de cruce incluso de día.
La frenada: usa los dos frenos siempre
La frenada en moto es diferente a la del coche. Tienes que usar los dos frenos, el delantero y el trasero, de forma coordinada. El freno delantero es el más potente y proporciona el 70-80% de la capacidad de frenada, pero hay que aplicarlo con suavidad progresiva para no caerse. El freno trasero complementa la frenada y ayuda a estabilizar la moto. Practica la frenada en una zona amplia y segura hasta que sea un reflejo natural.
Las curvas: entra con velocidad, no en la curva
El principio básico de la conducción en moto en curvas es este: frena antes de la curva, no dentro. Entra en la curva con la velocidad ya ajustada y a partir de la mitad de la curva ve abriendo gas progresivamente. No frenes en mitad de una curva si puedes evitarlo, porque desestabiliza la moto. Aprende a leer las curvas con antelación para saber si son de radio constante o se cierran.
La lluvia y el asfalto mojado
En moto, la lluvia aumenta muchísimo el riesgo. El asfalto mojado reduce drásticamente el agarre, especialmente en los primeros minutos de lluvia cuando los aceites del asfalto suben a la superficie. Reduce la velocidad, aumenta la distancia de seguridad y evita las líneas discontinuas, marcas viales, tapas de alcantarilla y raíles de tranvía cuando llueve: todas estas superficies se vuelven extremadamente resbaladizas.
En resumen
La moto es una forma de transporte increíble, pero exige respeto. Equipo completo siempre, moto adecuada a tu nivel y técnica básica bien aprendida desde el principio. Lo que aprendes en los primeros meses condiciona tu forma de conducir durante años.