Tipos de radares en España
Radar fijo: instalado permanentemente en un punto, mide la velocidad instantánea al pasar. Son los más conocidos. Radar de tramo (cinemómetros de sección): miden tu velocidad media entre dos puntos separados kilómetros. Si la media supera el límite, multa. No puedes "frenar ante el radar y acelerar después". Radar móvil: agentes de tráfico con pistolas de radar, pueden estar en cualquier punto. Radar de semáforo: sanciona pasar en rojo. Radar de bus: controla que no uses el carril bus.
Cómo funcionan los radares de tramo
Los radares de tramo tienen dos cámaras: una al inicio del tramo y otra al final. Al pasar por la primera, registran tu matrícula y hora. Al pasar por la segunda, igual. Dividen la distancia entre el tiempo transcurrido y obtienen tu velocidad media. Si superas el límite en media, multa. Esto evita el truco habitual con los radares fijos. Y además, si el tramo tiene múltiples cámaras intermedias, también pueden calcularse velocidades medias parciales.
Cuándo llega la multa y cómo se recurre
La multa llega por correo certificado a la dirección del titular del vehículo en 3-8 semanas normalmente. Tienes 20 días para pagar con descuento del 50% o para presentar alegaciones. Si presentas alegaciones y no prosperan, tienes otro plazo para recurrir. Los motivos de recurso más frecuentes que prosperan: defecto de notificación (la notificación no llegó correctamente), prescripción (han pasado más de 3 meses desde la infracción sin notificación válida), falta de señalización adecuada del radar.
En resumen
Los radares están para salvar vidas, no para recaudar. La mejor estrategia no es esquivarlos sino ir a la velocidad adecuada. Pero si recibes una multa, léela bien antes de pagar: si hay algún defecto de forma, puede recurrirse.