La plataforma única: todos al mismo nivel
En las calles de plataforma única, el asfalto de la calzada y la acera están al mismo nivel, sin bordillo. En estas calles, los peatones tienen prioridad absoluta sobre los vehículos. El conductor debe adaptar la velocidad para poder ceder el paso a cualquier peatón en cualquier punto, no solo en los pasos marcados. La velocidad máxima en estas calles suele ser de 10 o 20 km/h.
Las zonas peatonales de acceso restringido
Algunas calles son peatonales pero permiten el acceso a residentes o carga y descarga en determinados horarios. Suelen estar señalizadas con horarios en la entrada de la zona. Si entras fuera del horario autorizado o sin ser residente, eres sancionable. Los controles de acceso físicos como bolardos abatibles impiden la entrada no autorizada.
Las zonas 30: peatones y ciclistas con ventaja
En las zonas 30, la velocidad máxima es de 30 km/h para todos los vehículos a motor. En estas zonas, los ciclistas pueden circular por el centro de la calzada y no están obligados a ir pegados al bordillo. Los peatones también tienen más libertad de movimiento. El conductor debe anticipar la presencia de ambos en cualquier punto de la calzada.
Las áreas de juego: velocidad 10 km/h
Algunas zonas residenciales están señalizadas como áreas de juego, donde la velocidad máxima puede ser de 10 km/h. En estas áreas, los niños pueden jugar en la vía pública y los conductores deben estar preparados para detener el vehículo en cualquier momento. Son zonas que requieren máxima atención.
Las multas por infracciones en zonas peatonales
Entrar en una zona peatonal sin autorización, circular a velocidad excesiva en zona 30 o no ceder el paso a los peatones en zonas de prioridad peatonal son infracciones que pueden sancionarse con multas de entre 100 y 400 euros según la gravedad. Además, el riesgo de atropello es real en estas zonas por la proximidad de peatones.
Cómo comportarse en estas zonas
La regla general es sencilla: vas de visita en el espacio de los peatones. Circula despacio, con máxima atención, sin suponer que los peatones se van a apartar. Cede el paso activamente. Si necesitas aparcar, hazlo en las zonas habilitadas para ello, no en la primera acera disponible. Trata estas zonas con el mismo respeto que querrías si fueras tú caminando.
En resumen
En las zonas peatonales y calles compartidas, el peatón manda. Velocidad muy reducida, atención máxima y ceder el paso siempre. No son zonas de tránsito rápido: son espacios donde el coche es el invitado.