Cómo el calor afecta al conductor
Las altas temperaturas aumentan la fatiga, reducen la concentración y ralentizan los reflejos. Un habitáculo a 35-40 grados después de estar el coche al sol puede hacer que el conductor se sienta soñoliento mucho antes de lo normal. El calor también deshidrata: la deshidratación ligera ya afecta negativamente a la atención y los tiempos de reacción. Bebe agua regularmente, aunque no tengas mucha sed.
El motor y el sistema de refrigeración
En verano, el motor trabaja en condiciones más exigentes porque el calor ambiente ya es alto. El sistema de refrigeración tiene que trabajar más para mantener el motor a temperatura correcta. Antes de un viaje largo en verano, comprueba el nivel del líquido refrigerante y el estado del radiador. Si el testigo de temperatura se enciende, para el coche en cuanto puedas: un motor sobrecalentado puede sufrir daños graves.
Los neumáticos y el calor extremo
El calor aumenta la presión de los neumáticos. En verano, los neumáticos ya calientes por el asfalto caliente y la fricción pueden estar a una presión superior a la marcada en frío. Esto no es necesariamente un problema si la presión de partida era la correcta. Sin embargo, un neumático desgastado o con la presión incorrecta tiene más riesgo de reventón en calor extremo que en invierno.
El interior del coche al sol: temperatura extrema
Un coche aparcado al sol en verano puede alcanzar temperaturas de 70-80 grados en el interior en pocos minutos. Nunca dejes niños, animales o medicamentos termosensibles dentro de un coche al sol, aunque sea unos minutos. Antes de subir, ventila el habitáculo abriendo las puertas unos segundos antes de arrancar el aire acondicionado.
El aceite y otros fluidos
Con el calor, el aceite también trabaja a temperaturas más altas. Si el aceite está al mínimo o es viejo y ha perdido propiedades, el calor puede degradarlo más rápidamente. Comprueba el nivel de aceite antes de viajes largos en verano. El líquido lavaparabrisas también se consume más en verano con el polvo y los insectos. Llévatelo lleno.
Planificación del viaje de verano
Si puedes, viaja de noche o muy de mañana cuando las temperaturas son más bajas. Planifica paradas cada 2 horas con descanso a la sombra. Lleva agua en el coche y bebe regularmente. Usa el aire acondicionado de forma racional: el AC consume entre un 5 y un 15% más de combustible. La temperatura ideal del habitáculo es 5-7 grados por debajo de la exterior, no 20 grados de diferencia.
En resumen
El verano exige preparación extra tanto del coche como del conductor. Revisa el refrigerante y los neumáticos, hidrátate bien, planifica las paradas y ajusta el horario de viaje para evitar las horas de máximo calor.