Qué es el aquaplaning y por qué pasa
El aquaplaning (o hidroplaneo) ocurre cuando hay tanta agua en la calzada que los neumáticos no pueden evacuarla y el coche "flota" sobre una película de agua. En ese momento, la dirección y el frenado dejan de funcionar porque los neumáticos no contactan con el asfalto. Sucede especialmente a velocidades superiores a 80-100 km/h y con neumáticos desgastados o presión baja.
Cómo reaccionar si entra en aquaplaning
Si notas que el volante se vuelve ligero y el coche no responde, estás en aquaplaning. Lo que NO hay que hacer: frenar bruscamente ni girar el volante, que agrava la situación. Lo que SÍ hay que hacer: soltar el acelerador suavemente, no tocar el freno, mantener el volante recto. En unos segundos los neumáticos recuperarán el contacto con el asfalto. Después, ajusta la velocidad para que no vuelva a ocurrir.
Cómo prevenir el aquaplaning
Los neumáticos son tu única protección. Con neumáticos con menos de 3 mm de profundidad de dibujo, el riesgo de aquaplaning se multiplica. La normativa dice 1,6 mm pero la práctica recomienda cambiarlos a los 3 mm. Además: presión correcta (un neumático desinflado evacua peor el agua), velocidad reducida con lluvia intensa (bajo los 80 km/h, el aquaplaning es muy improbable aunque los neumáticos estén algo gastados).
En resumen
Con lluvia, las dos claves son: velocidad reducida y neumáticos en buen estado. Si cumples esas dos, el riesgo de aquaplaning es bajo. Y si te pasa, respira y no hagas movimientos bruscos.