1-2: Luces y velocidad adaptada
Primero y más obvio: lleva las luces correctas. De noche en carretera, largas cuando no hay vehículos. Segundo: reduce la velocidad respecto al día. De noche la distancia de visibilidad se reduce aunque lleves largas. Si circulando en carretera a 90 km/h te das cuenta de que no ves hasta donde necesitarías para frenar, estás yendo demasiado rápido.
3-5: Cansancio, calefacción y distracción
El cansancio es el mayor asesino nocturno. Si tienes sueño, para en una área de servicio y duerme 20 minutos. No hay destino que valga un accidente. La calefacción alta provoca somnolencia: bájala. La música fuerte o las conversaciones de teléfono por altavoz también reducen la concentración de noche, cuando ya de por sí vas más alerta. Minimiza las distracciones.
6-8: Otros conductores, fauna y carreteras
De noche aumenta la probabilidad de encontrar conductores bajo los efectos del alcohol. Si ves un vehículo que va de forma irregular (zigzaguea, velocidad variable), aumenta la distancia y no le adelantes. En zonas rurales y forestales, los animales son un riesgo real de noche. Cuando ilumines un animal en carretera, frena inmediatamente: suelen ir en grupos. Y en invierno, la temperatura baja más de noche: puede haber placas de hielo aunque de día no haya helado.
En resumen
La conducción nocturna es una habilidad que se aprende con experiencia y atención. Si eres conductor novel, procura minimizar los trayectos nocturnos los primeros meses. Y si tienes que conducir de noche, descansado, sin alcohol y con las luces correctas.