Cómo cambia la visibilidad de noche
De noche, la visibilidad se limita al cono que iluminan tus faros. Con luces de cruce, puedes ver unos 40-50 metros. Con luces largas, hasta 100 metros. La velocidad debe adaptarse siempre a la distancia que ves: si circulas a 90 km/h y ves 50 metros con las luces de cruce, tu distancia de frenada a esa velocidad es mayor que lo que ves. Estás conduciendo a ciegas.
Luces largas: cuándo ponerlas y cuándo quitarlas
Las luces largas se deben usar en carretera sin iluminación propia siempre que no haya otros vehículos en los 150 metros delante. Cuando se aproxime un vehículo en sentido contrario, baja a luces de cruce antes de que te deslumbre. Si el coche de delante lleva luces de posición o cruce, también baja a cortas. No dejes las largas puestas si hay tráfico: deslumbras a los demás y es infracción.
El deslumbramiento: cómo reaccionar
Si te deslumbra un coche con las largas, no mires directamente a los faros. Baja la vista hacia el borde derecho de la calzada y usa la línea blanca del arcén como guía. Reduce la velocidad ligeramente. No respondas con las largas propias: crear un duelo de deslumbramiento es peligroso para ambos. Si quedas muy deslumbrado, para en el arcén hasta recuperar la visión normal.
La fatiga nocturna: más riesgo que de día
El cuerpo humano está programado para dormir de noche. Conducir entre las 2 y las 6 de la madrugada va en contra del ritmo circadiano natural, lo que aumenta enormemente el riesgo de microsueño. Si tienes que hacer un viaje nocturno largo, duerme antes de salir, planifica paradas cada hora y media, lleva acompañante que pueda turnarse, y si sientes sueño, para sin dudarlo.
Peatones y ciclistas de noche: el mayor peligro
De noche, los peatones y ciclistas son extremadamente difíciles de ver, especialmente si van de oscuro. Un peatón de negro puede aparecer en el rango de tus luces de cruce a solo 20 metros de distancia a tu velocidad. En zonas urbanas de noche, reduce la velocidad especialmente cerca de paradas de autobús, bares y zonas de ocio donde es más probable que haya peatones inesperados en la calzada.
El estado del asfalto de noche: lo que no ves
De noche no ves el estado del asfalto con la misma claridad que de día. Un charco, una zona de hielo, aceite en la calzada o gravilla suelta son mucho más difíciles de detectar. En días de lluvia o en invierno, reduce más la velocidad de lo que lo harías de día en las mismas condiciones, porque tienes menos información visual para anticipar problemas del firme.
En resumen
De noche, la velocidad debe adaptarse a lo que ves, no al límite de la señal. Usa las largas cuando puedas, baja a cortas cuando corresponda, y ante la menor señal de sueño, para. La noche exige más del conductor, no menos.