Una semana antes: revisión del vehículo
Con una semana de antelación, comprueba: el nivel de aceite del motor, el nivel y estado del líquido refrigerante, el nivel del líquido de frenos, el nivel del lavaparabrisas, la presión de todos los neumáticos incluyendo el de repuesto, el estado de las luces, y si la ITV y el seguro están en vigor. Si ves algún nivel bajo o alguna luz fundida, resuélvelo antes de salir.
Los neumáticos: el punto más crítico
Comprueba que los cuatro neumáticos tienen suficiente profundidad de dibujo (mínimo legal 1,6 mm, pero recomendable más de 3 mm para viaje largo), que están bien inflados según las especificaciones del fabricante (con carga completa, que suele ser ligeramente mayor que vacío), y que no tienen bultos, cortes ni deformaciones visibles. Un neumático en mal estado puede reventar a alta velocidad en autopista.
El día antes: preparar la documentación y la carga
El día anterior prepara: el carnet de conducir, el permiso de circulación, la ITV y el seguro (o la póliza si no llevas el recibo físico), los triángulos de emergencia y el chaleco reflectante visibles y accesibles, el maletero con la carga bien distribuida y sujeta, y el GPS o la app de navegación actualizada con el destino. También avisa a alguien de confianza de tu ruta y hora de llegada prevista.
Qué llevar en el coche para emergencias
El kit básico de emergencia debe incluir: los dos triángulos de emergencia, el chaleco reflectante, el kit de primeros auxilios, una linterna con pilas, el cable de arranque o el arrancador portátil, la rueda de repuesto o el kit antipinchazos en buen estado, y agua y algo de comer por si te quedas parado en un atasco largo en verano. En invierno, añade la manta y el raspador de hielo.
La planificación de la ruta y las paradas
Planifica la ruta con antelación marcando las paradas cada 2 horas aproximadamente. Identifica las áreas de servicio principales del recorrido. Comprueba el estado del tráfico antes de salir con las apps de navegación. Si el viaje es muy largo, considera salir temprano para evitar el tráfico pico y las horas de más calor en verano. Y siempre, siempre planifica más tiempo del que crees necesitar para no ir con prisas.
El primer descanso: no esperes a que el cuerpo lo pida
Haz la primera parada a las 2 horas aunque te encuentres perfectamente. La fatiga al volante no siempre se anuncia con señales claras: puede instalarse de forma gradual sin que te des cuenta. Una parada de 10-15 minutos en la que estires las piernas, bebas agua y te refresques puede reponer el nivel de alerta para otras 2 horas de conducción segura. No esperes a sentirte cansado para parar.
En resumen
Un viaje largo bien preparado empieza una semana antes, no el día de salida. Neumáticos, niveles, documentación y planificación de paradas son los cuatro pilares. Con el coche en buenas condiciones y una ruta planificada, el viaje se disfruta en lugar de sufrirse.