Con qué frecuencia hay que pasar la ITV
La periodicidad de la ITV depende de la antigüedad del vehículo. Para turismos: los 4 primeros años están exentos, a los 4 años la primera ITV, luego cada 2 años hasta los 10 años de antigüedad, y a partir de los 10 años cada año. Para vehículos comerciales y autobuses, la frecuencia es mayor. Comprueba siempre la fecha en tu ficha técnica.
Qué revisan en la ITV
La ITV es exhaustiva. Revisan: frenos, dirección, suspensión, neumáticos, luces y señalización, motor, emisiones de gases, carrocería e identificación del vehículo, sistema eléctrico, cinturones de seguridad, limpiaparabrisas y niveles de fluidos. Es una inspección de unos 30-45 minutos durante la cual el técnico revisa el vehículo desde arriba y desde abajo en un foso.
Tipos de resultado: favorable, desfavorable o negativo
Si todo está bien, el resultado es favorable y recibes la etiqueta de ITV para el parabrisas. Si hay fallos menores pero no peligrosos, puede ser desfavorable: tienes que reparar los fallos y volver a pasar la ITV en 2 meses. Si hay fallos graves o muy graves que comprometen la seguridad, el resultado es negativo y el coche no puede circular hasta repararlo y superar una nueva inspección.
Los fallos más comunes que provocan el suspenso
Los fallos más frecuentes en la ITV son: luces que no funcionan o están mal orientadas, neumáticos con desgaste excesivo o presión incorrecta, frenos desequilibrados, niveles bajos de líquido de frenos, escape de gases o ruidos excesivos, problemas en la dirección o la suspensión, y emisiones de gases que superan los límites. Muchos de estos son fáciles de detectar y corregir antes de la revisión.
Cómo preparar el coche para la ITV
Una semana antes, comprueba: que todas las luces funcionan, que los neumáticos tienen profundidad suficiente y están inflados, que los limpiaparabrisas limpian bien, que los frenos funcionan sin ruidos extraños, que el aceite y el líquido de frenos están al nivel correcto, y que no hay testigos de averías encendidos en el cuadro. Muchos falles son previsibles y evitables.
Qué pasa si conduces con la ITV caducada
Circular con la ITV caducada es una infracción grave con multa de 200 euros. Además, si tienes un accidente con la ITV caducada, tu seguro puede cuestionarte la indemnización si el estado del vehículo contribuyó al accidente. Y si en un control rutinario detectan que la ITV está caducada, el coche puede ser inmovilizado hasta que superes la revisión.
En resumen
La ITV no es un enemigo: es una garantía de que tu coche es seguro. Prepárala con antelación comprobando los elementos básicos y evitarás la incomodidad y el coste extra de tener que volver.