Síntomas de frenos deteriorados
Los síntomas más claros son: ruido al frenar como chirridos o crujidos metálicos, vibración en el pedal o en el volante al frenar, el coche tira hacia un lado al frenar, el pedal de freno se va al fondo o está muy blando, el coche tarda más de lo normal en detenerse, o el indicador de frenos en el cuadro se enciende. Cualquiera de estos síntomas justifica una revisión inmediata.
Cuándo cambiar las pastillas de freno
Las pastillas de freno tienen un indicador de desgaste que hace un chirrido cuando hay que cambiarlas. En términos de kilómetros, las pastillas duran entre 30.000 y 70.000 km dependiendo del tipo de conducción: la ciudad gasta más pastillas que la carretera por los frenazos frecuentes. Inspeccionarlas visualmente en cada revisión del coche es buena práctica.
Los discos de freno: cuándo cambiarlos
Los discos duran más que las pastillas, entre 60.000 y 100.000 km en condiciones normales. Hay que cambiarlos cuando tienen surcos profundos, cuando su espesor ha bajado del mínimo indicado por el fabricante, cuando están cuarteados o con grietas visibles, o cuando las pastillas nuevas no mejoran el frenado. Generalmente se cambian por pares del mismo eje.
El líquido de frenos: el olvidado
El líquido de frenos es higrósico, es decir, absorbe humedad del ambiente con el tiempo. Al absorber agua, su punto de ebullición baja. Si el líquido llega a hervir al frenar de forma intensa, se crean burbujas de vapor en el circuito y el pedal se queda sin efecto, una situación extremadamente peligrosa. El líquido de frenos debe cambiarse cada 2 años independientemente de los kilómetros.
Frenos ABS: diferencias en el mantenimiento
Los frenos ABS no requieren un mantenimiento especialmente diferente en cuanto a pastillas, discos y líquido. Pero el sistema electrónico que gestiona el ABS tiene sus propios sensores que pueden dar problemas. Si el testigo del ABS se enciende en el cuadro, hay que revisarlo. Sin ABS funcionando, el sistema de frenada pierde la capacidad antibloqueo, lo que puede ser crítico en frenadas de emergencia.
Frenadas en bajadas largas: fade de frenos
En bajadas largas de montaña, frenar de forma continua y prolongada puede sobrecalentar los frenos, reduciendo significativamente su eficacia. Es el fenómeno conocido como fade. Para evitarlo, usa el freno motor: reduce marchas en lugar de mantener el pie en el freno. Si los frenos huelen a quemado o el pedal se vuelve esponjoso en una bajada, para el coche y deja enfriar los frenos antes de continuar.
En resumen
Los frenos no fallan de repente: dan señales. Escucha los chirridos, nota si el pedal está blando y recuerda cambiar el líquido cada 2 años. Un freno en perfectas condiciones puede salvarte la vida en la frenada que importa.