Síntomas de suspensión deteriorada
Los síntomas más claros de que la suspensión necesita revisión son: el coche rebota excesivamente en los baches, nota al pasar una loma como si el coche diera un salto y tardara en estabilizarse, el morro se hunde mucho al frenar o la trasera al acelerar, el coche balancea en curvas más de lo normal, noto ruidos de golpes o chirridos al pasar por irregularidades, o el desgaste de los neumáticos es irregular.
La prueba del rebote
Una prueba rápida para detectar amortiguadores defectuosos es la prueba del rebote. Apoya todo tu peso en una de las esquinas del coche y soltaa bruscamente. Si el coche rebota solo una vez y se estabiliza, el amortiguador está bien. Si rebota dos o más veces, el amortiguador está deteriorado. Haz la prueba en las cuatro esquinas.
Cuándo cambiar los amortiguadores
No hay un kilometraje fijo para cambiar los amortiguadores, porque depende mucho del tipo de carretera, el estilo de conducción y la calidad de los amortiguadores originales. Como referencia general, a partir de los 80.000-100.000 km es recomendable revisarlos. Y si el coche muestra los síntomas descritos antes, hay que revisarlos independientemente del kilometraje.
Los muelles y los silentblocks
La suspensión no es solo el amortiguador. También hay muelles que pueden romperse o debilitarse, silentblocks que son los tacos de goma que amortiguan las uniones y que se deterioran con los años, y rótulas y brazos de suspensión. Un mecánico puede revisar todo el conjunto levantando el coche. Si se cambia un amortiguador, se recomienda cambiar también el del mismo eje para mantener el comportamiento equilibrado.
Impacto de la suspensión en los neumáticos
Una suspensión deteriorada provoca que el neumático no contacte con el suelo de forma uniforme, lo que genera un desgaste irregular. Si ves que tus neumáticos se desgastan más en una zona que en otra o forman un patrón irregular, puede ser síntoma de un problema de suspensión además del propio problema de los neumáticos. La corrección de la geometría de las ruedas, la convergencia y el paralelismo, también afecta al desgaste.
La suspensión y la frenada de emergencia
En una frenada de emergencia, la suspensión trabaja al límite. El coche se hunde de morro y la trasera sube. Si la suspensión está deteriorada, este movimiento es más brusco e incontrolado, el contacto de los neumáticos con el asfalto es menos uniforme y la distancia de frenada se alarga. Un amortiguador en mal estado puede aumentar la distancia de frenada entre un 10 y un 20%, lo que a 100 km/h son varios metros críticos.
En resumen
La suspensión no se nota mal hasta que está muy deteriorada, pero su influencia en la seguridad es enorme. Haz la prueba del rebote, atiende a los ruidos extraños al pasar por baches y revísala en cada ITV o cada 80.000 km.