Cada mes o antes de viajes largos
Mensualmente debes revisar: presión de neumáticos incluyendo el de repuesto, nivel de aceite del motor, nivel del líquido refrigerante, nivel del líquido limpiaparabrisas, funcionamiento de todas las luces exteriores, y estado visual de los neumáticos buscando cortes, bultos o desgaste excesivo. Son comprobaciones de 5 minutos que pueden evitar una avería en carretera.
Cada 15.000-20.000 km o una vez al año
Esta es la revisión habitual del taller: cambio de aceite y filtro de aceite, revisión de los frenos, pastillas y discos, inspección de la batería, revisión de la dirección y la suspensión, control de la distribución si el fabricante lo indica, revisión del filtro de aire del motor y del habitáculo, y comprobación de los niveles de todos los fluidos.
Cada 2 años o 30.000 km
Cada dos años hay que cambiar el líquido de frenos independientemente del kilometraje, ya que absorbe humedad y pierde propiedades. También es momento de revisar las escobillas del limpiaparabrisas, que se deterioran con el sol y el uso. Los neumáticos deben inspeccionarse con más detalle buscando deformaciones, profundidad del dibujo y envejecimiento del caucho.
Cada 4-5 años o 60.000 km: componentes mayores
A esta periodicidad toca revisar o cambiar: la correa de distribución o cadena según especificaciones del fabricante, esto es crítico porque una rotura puede destruir el motor, los neumáticos aunque tengan dibujo suficiente porque el caucho envejece, las bujías en motores de gasolina, el filtro de combustible, y el líquido del servo de dirección o el de la transmisión automática si aplica.
Los ítems más olvidados en el mantenimiento
Los elementos que más se olvidan son: el filtro del habitáculo o Polen, que se llena de polvo y pierde eficacia en pocos años, la batería, cuya vida media es 4-5 años, las escobillas traseras del limpiaparabrisas, el liquido de la dirección hidráulica, los frenos de mano cuya eficacia debe revisarse periódicamente, y los silentblocks de la suspensión que envejecen con los años.
Llevar un registro del mantenimiento
Lleva un registro de todas las intervenciones en el coche con fecha, kilómetros y qué se hizo. Esto tiene tres ventajas: saber cuándo toca cada revisión sin tener que recordarlo, aumentar el valor de reventa del coche, y en caso de avería, poder identificar si algo no se hizo o se hizo mal. Muchos talleres ofrecen esto en formato digital, o puedes usar una simple hoja en el guantera.
En resumen
El mantenimiento preventivo es la inversión más rentable que puedes hacer en tu coche. Gasta menos dinero en revisiones programadas que en averías urgentes, y el coche dura mucho más. Una revisión anual en el taller de confianza es el mínimo indispensable.