Llevar el perro en el coche: qué dice la ley y cómo evitar la multa
La DGT no dice literalmente cómo llevar a tu perro, y ahí está la trampa: se sanciona por el artículo 18 del Reglamento de Circulación, con multas que llegan a 500 € y pérdida de puntos. Te explicamos qué sistemas son válidos, cuáles no, y la razón física por la que un perro suelto es un proyectil.
Es una de las preguntas que más se repiten y una de las peor explicadas: ¿cómo hay que llevar al perro en el coche? La confusión viene de que mucha gente busca un artículo concreto que diga «el perro debe ir en transportín», no lo encuentra, y concluye que entonces da igual. Es justo al revés.
En resumen: ninguna norma española obliga a un sistema concreto para llevar al perro, pero el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación exige colocar adecuadamente a los animales transportados. Llevarlo suelto se sanciona entre 80 y 500 euros, con pérdida de puntos si se considera conducción negligente.
La normativa española no describe un sistema obligatorio para animales. Lo que hace es exigir algo más general y más exigente: que el conductor mantenga en todo momento su libertad de movimientos, el campo de visión despejado y la atención permanente en la conducción. Y un perro suelto incumple las tres cosas. La propia DGT explica cómo viajar con mascota en su web oficial.
¿Cuánto es la multa por llevar al perro suelto en el coche?
Llevar al perro sin sujeción se sanciona habitualmente con 80 a 100 euros cuando la colocación es deficiente, y hasta 500 euros con pérdida de puntos si se califica como conducción negligente. No existe una multa específica para animales: se aplica el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación.
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Quitar anuncios con Premium →La base legal es el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación. Establece que el conductor debe mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, y que debe cuidar de que el resto de ocupantes no interfieran. También obliga a colocar adecuadamente los objetos o animales transportados para que no interfieran entre el conductor y cualquiera de los ocupantes.
Esa última frase es la clave: la norma menciona expresamente a los animales. No necesita decir «transportín» para poder sancionarte. Si el agente considera que el animal interfiere, hay infracción.
El importe habitual ronda los 80 a 100 € cuando se trata de una colocación deficiente, y puede subir hasta 500 € con pérdida de puntos si la conducta se califica como conducción negligente, que es lo que suele ocurrir cuando el animal va completamente suelto por el habitáculo o, peor, en el regazo del conductor.
¿Qué sistemas de retención son válidos para un perro?
Se consideran adecuados el transportín anclado en el suelo detrás de los asientos delanteros, la rejilla divisoria fijada a la estructura del vehículo, y el arnés con doble anclaje al cinturón. Los arneses de un solo punto permiten demasiado recorrido y pueden lesionar gravemente al animal en un impacto.
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Quitar anuncios con Premium →No todos los sistemas protegen igual. Estos son los que se consideran adecuados:
Transportín en el suelo, detrás de los asientos delanteros. Es la opción más segura para perros pequeños y medianos. Colocado transversalmente y bien encajado, evita que salga despedido. Nunca lo pongas sobre el asiento sin sujeción: en un frenazo sale volando con el perro dentro.
Rejilla o red divisoria que separe el maletero del habitáculo, para perros grandes. Debe ir anclada a la estructura del vehículo, no simplemente apoyada a presión.
Arnés con doble anclaje al cinturón, para perros medianos en el asiento trasero. Aquí hay un matiz importante: los arneses de un solo punto de anclaje permiten demasiado recorrido y en un impacto pueden causar lesiones graves al propio animal. Los de doble anclaje limitan el desplazamiento.
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Quitar anuncios con Premium →Y lo que no vale: el perro suelto en el asiento trasero, el perro en el asiento del copiloto, el perro asomado a la ventanilla y, por supuesto, el perro en las piernas del conductor. Este último caso es sanción prácticamente segura.
La razón física: por qué esto no es burocracia
Conviene entender el número, porque cambia por completo la percepción del riesgo. En una colisión frontal a 50 km/h, cualquier masa suelta dentro del coche multiplica su peso por un factor aproximado de 30 a 35.
Traducido: un perro de 20 kg impacta con una fuerza equivalente a más de 600 kg. Un gato de 5 kg golpea como 150 kg. No es una cuestión de que el animal «se asuste»: es que se convierte en un proyectil capaz de matar a los ocupantes de delante y que, evidentemente, tampoco sobrevive.
Es exactamente el mismo principio que explica por qué son obligatorias las sillas infantiles y por qué el cinturón de seguridad salva vidas. La física no distingue entre una maleta, un niño o un labrador.
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Quitar anuncios con Premium →Preguntas que siempre aparecen
¿Puedo llevarlo en el maletero sin rejilla? En un coche con maletero cerrado y separado del habitáculo, sí. Pero en la mayoría de familiares y SUV el maletero está abierto, y sin rejilla el animal sale despedido hacia delante igualmente.
¿Y si otro pasajero lo sujeta? No es un sistema de retención. Es imposible sujetar 600 kg de fuerza con los brazos.
¿Me pueden multar aunque no haya accidente? Sí. La infracción es circular en esas condiciones, no causar un daño.
¿Afecta al seguro? Puede afectar. Si se acredita que el animal iba suelto y contribuyó al siniestro, la aseguradora tiene argumentos para discutir la cobertura.
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Quitar anuncios con Premium →Antes de un viaje largo
Más allá de la sanción, que es lo de menos, hay tres costumbres que evitan la mayoría de los problemas: no dar de comer al animal en las dos o tres horas previas, para reducir los mareos; parar aproximadamente cada dos horas para que beba y se estire; y no dejarlo nunca solo en el coche estacionado, porque el interior alcanza temperaturas letales en pocos minutos incluso con las ventanillas entreabiertas.
Una recomendación práctica más: acostumbra al perro al transportín antes del viaje, en casa y sin prisa. Un animal que asocia el transportín únicamente con el veterinario se pondrá nervioso, y un animal nervioso distrae, que es justo lo que la norma pretende evitar.
Si estás preparando el examen teórico, este contenido entra en el bloque del conductor y de la colocación de la carga. Puedes repasarlo con nuestros tests de la DGT.
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